La Escuela

Historia

 

Basta con recorrer las calles del centro de Bogotá, para reconocer el país que fuimos, el que aún somos y el que seremos. Cientos de edificaciones, parques, calles y lugares llenos de historia permanecen aún en las entrañas de lo más rico que tiene la capital de Colombia y retratan, paso a paso, las huellas de un lugar indescriptible.

Si hay un espacio que representa todos los valores de la Bogotá andina que fundó Jiménez de Quesada en 1538, es la Escuela de Artes y Oficios Santo Domingo. Firmando el acta de constitución en Cartagena, el 28 de diciembre de 1994, Don Julio Mario Santo Domingo se pone como misión recuperar la tradición de los oficios, que por efectos naturales de la modernización, se había ido perdiendo. Con el firme propósito de preservar el patrimonio cultural del país y especializar el trabajo manual de los artesanos como una manera de vida, en menos de una década, la Escuela de Artes y Oficios Santo Domingo logró incluir dentro de su programa cuatro de sus cinco oficios: el cuero y la madera en 1996 y la platería y el bordado en 1999.

El siglo XXI llegó con la dicha de la Tejeduría en Telar para el 2013. Hoy en día, la Escuela de Artes y Oficios Santo Domingo tiene el privilegio de recibir a los mejores maestros internacionales de países como: Portugal, Francia, Eslovaquia, España, Bélgica, Estados Unidos, México, Brasil, Costa Rica, Cuba, Perú, Venezuela y China. Además, Colombia ya tiene un lugar en las grandes exposiciones artesanales en Europa, Asia y América. La Escuela logró formar y abrir puertas resaltando el talento de sus propios estudiantes. “La única forma de rescatar los oficios es compartiendo la sabiduría de los maestros”, dice Alexandra de Brigard, alumna de platería. Si expandimos el conocimiento, el desarrollo será permanente.

En una Bogotá que no se detiene, que respira moda, que destaca por su buena gastronomía, retomamos la esencia y resaltamos uno de los placeres más valerosos y distintivos de nuestras raíces; el trabajo manual, la mano de obra, el talento humano. 2000 metros cuadrados, que siguen contando historias pero, ahora, desde la voz y la vocación de 1000 estudiantes de la Escuela de Artes y Oficios Santo Domingo.

"Transmita su oficio, conserve su oficio"